sábado, 26 de diciembre de 2015


Editorial
El hombre y la sociedad son lo que piensan.
La tarea de escribir, contar, radiografiar, analizar y debatir  la Colombia del siglo XXI está en pleno desarrollo.  Registrar los acontecimientos, contextualizarlos; con el discernimiento y decisión  de ir más allá de la simple anotación; permitirá  perfilar la conciencia del colectivo desde las regiones. Es un adeudo que los medios tenemos y, en nuestro caso la asumimos con la mayor responsabilidad.  
En la primera edición de Oro Oro, don Orlando Otalvaro tituló en esta columna; “Los trabajadores de la pluma están de vuelta”. Tiempo después  desempolvamos algunos formatos, gracias al Doctor Herlid Mora, con quien  decidimos gustosos, emprender la misión de consolidar un medio de comunicación que abarque las temáticas regionales con seriedad, profundidad y rigor investigativo, al mismo tiempo propendiendo por ser un cauce  social de promoción y difusión de un territorio que tanto le hace falta contarle a Colombia y al mundo, que representamos lo mejor de esta patria en aspectos como soberanía alimentaria, fuentes naturales, recursos y bondades culturales; pero que al mismo tiempo demandamos la deuda histórica del Estado.
Que mejor que desde el oficio de la comunicación, poder contribuir al proceso de progreso. Una aventura extraordinaria que no será fácil. Ante este paradigma, traigo la significación del Dr Javiero Esteinou Madrid, Investigador del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma de México, quien manifiesta que la comunicación no es una variable independiente del desarrollo, es un elemento central de éste, sin el cual no se puede alcanzar. El crecimiento entendido como el mejoramiento general de los niveles económicos, políticos, culturales, psíquicos y espirituales de la vida, a través de sus necesidades básicas, es producto del conjunto de factores y procesos sociales complejos, dentro de los cuales, el detonador de todos esos elementos es la adquisición de conciencia sobre las realidades o dificultades a resolver.
La conciencia se forma por la sedimentación de las sensaciones, datos, signos, símbolos, informaciones y sentidos que se reciben y asimilan  y que posteriormente se convierten en emociones. Estas a su vez se convierten en directrices, concepciones, principios valores y visiones de la vida; que a su vez se transforman en reacciones, conductas hábitos, tradiciones y bases civilizatorias de comunidad.   El progreso del pensamiento parte del conocimiento que nuestros sentidos adquieren de la realidad y esto depende del grado de información veraz, confiable  y oportuna. El hombre y la sociedad son lo que piensan; el pensamiento personal y social, cada vez más, se forma de la injerencia de los medios de información.
De ahí la importancia que ocupa el papel de la producción, difusión, almacenamiento y procesamiento de la información para la superación de los conflictos de nuestra sociedad y de exponer las realidades que nos afectan.
Los desafíos son enormes, pero queremos contar con el aliado más significativo Usted, somos conscientes de la transformación de la tecnología en las comunicaciones hacia la era digital, que amplía los alcances a todas las esferas de la vida social, que es al mismo tiempo local y global, genérica y personalizada es apenas normal en la evolución humana. Como resultado las relaciones de poder, es decir, las relaciones que constituyen los fundamentos de toda sociedad, además de los procesos que desafían las relaciones de poder institucional, se determinan y deciden en el campo de la comunicación. Ante semejante realidad, Oro oro –Revista estará a la vanguardia; y sus contenidos además del medio físico, tan agradable,  lo podremos disfrutar en las redes sociales (Facebook, YouTube, revistaorooro.blogspot.com) y en alianzas con otros medios masivos (radio y televisión) 
Contaremos con ilustres autores de artículos, los cuales asumen responsablemente sus concepciones, sin que estos representen la posición del medio. De antemano muchas gracias por su lectura.

Los medios como guardianes de la historia y la verdad