martes, 5 de enero de 2016



Vanidades riesgosas

Granada, Meta,  se está  convertido en ciudad de mercado creciente para la práctica de cirugías estéticas encubiertas o de garaje; se estima que semanalmente se están realizando entre 7 y 11 intervenciones  estéticas, las más comunes, los famosos retoques y las liposucciones. Una definición de vanidad puede ajustarse a todo el conjunto de cosas que existe en nuestro mundo y que tiene una caducidad, el ser humano tiene el derecho de sentirse vanidoso por su imagen anatómica, así sea con  ayuda quirúrgica, la autoestima hace parte de la felicidad y la satisfacción de verse estéticamente mejor. La práctica creciente en esta ciudad por parte de profesionales  que llegan con mayor frecuencia de Villavicencio e inclusive de ciudades como Bogotá y Cali es evidente. Para las valoraciones  acuden a diversos spa, docentes, enfermeras, amas de casa hasta profesionales de diversas áreas están contratando estos servicios; lo que llama la atención es que estas cirugías se practican de manera clandestina, es decir en sitios no adecuados, sin las condiciones higiénicas, ni mucho menos médicas. 

El afán  de verse mejor,  estimula a muchas señoras a someterse a intervenciones a cualquier costo, una cirugía estética en un centro hospitalario que cumpla con las disposiciones de Ley, puede costar entre 8 y 12 millones, éstas llegan a costar solo dos millones pesos en la capital del Ariari; pero los riesgos a la vida son enormes. Aunque parezca sencillo, la verdad no son  procedimientos menores y deben ser realizadas en las más exigentes condiciones de higiene y por manos expertas, registrados a la Sociedad Colombiana de Cirujanos plásticos.  
La demanda creciente no solo estimula la práctica empírica, sino el uso de otros elementos y sustancias, como productos industriales (tipo de aceites) o inorgánicos, que representan un altísimo riesgo, que empeora en manos sin entrenamiento profesional, se aprecia que inclusive algunas esteticistas empiezan a efectuar procedimientos que solo lo puede garantizar un especialista.
Cuando se invade el cuerpo es necesario saber de anatomía. Si no se tiene el conocimiento, se corre el riesgo de complicaciones como la ruptura de un filete nervioso, que puede afectar la sensibilidad del cuerpo; romper un músculo que afectará el movimiento, o hacer un corte que no sigue líneas anatómicas y genera deformaciones o cicatrices irreversibles.
 Recomendaciones:
Verificar que el sitio escogido esté habilitado por las autoridades de salud, todo cirujano plástico debe ser titulado y tener especialidad en cirugía plástica, ofrecida por un programa universitario aprobado,   comprobar que el profesional esté acreditado por la secretaría de salud, desconfiar de procedimientos a preciso muy económicos, o de materiales de muy bajo costo (el ácido hialurónico, por ejemplo es costoso), verificar la calidad de los materiales y que estén aprobados por el Invima, deben ofrecerle un plan quirúrgico personalizado, riguroso, en el cual se determinen los riesgos del procedimiento

Lo cierto es que a pesar de casos, donde muchas mujeres pierden la vida al someterse a estas intervenciones en sitios no recomendables, a las mujeres del Ariari parece no importarles …